Hay un dicho chino que reza: “No vayas a Sichuan cuando seas joven”, porque la buena vida podría hacer que uno perdiera cualquier tipo de ambición. Esa alegría de vivir, tradicionalmente asociada a Sichuan, encuentra su máxima expresión en Chengdú, la capital de la provincia y una de las ciudades más acogedoras e inclusivas de China. Del té al hip hop, los habitantes de Chengdú han convertido el arte de vivir en todo un estilo de vida, e invitan al viajero a hacer lo mismo.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
✩ El lugar perfecto para dejarse llevar.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
El placer de sentarse a la mesa
La escena gastronómica de Chengdú lo tiene todo, tanto si se busca una carpa en un caldo intensamente picante, unos aromáticos dandan mian o un plato de judías verdes salteadas y ligeramente chamuscadas. Este paraíso para los amantes de la buena mesa es la cuna de la cocina de Sichuan y fue una de las primeras ciudades de China en contar con su propia Guía Michelin.
Comida callejera en un mercado local de Chengdú. © kitzcorner / Shutterstock
Yo suelo empezar el día con un guo kui relleno; para el almuerzo, quizá elija un menú degustación con versiones refinadas de clásicos como el mapo tofu picante o el conejo servido frío. Por la noche, me gusta crear mi propio 'ramo' de brochetas en un puesto callejero de chuan chuan y ver cómo chisporrotean mientras se cocinan. En los pequeños restaurantes más populares es habitual ver a personas de toda clase y condición compartiendo mesa. Y es que los habitantes de Chengdú saben disfrutar de la vida, especialmente cuando se trata de comer.
Ese mismo espíritu también se respira en las casas de té de la ciudad, con sus apilables sillas de bambú, sus teteras de cobre y sus camareros siempre atentos. Hoy se encuentran sobre todo en templos históricos y parques, pero antes de la renovación urbana de mediados de la década de 1990 había una en cada callejón. Allí los mayores pasaban las horas jugando al mahjong mientras cuidaban de sus nietos, que crecían bebiendo té. Aún hoy, al dar las 15.00, si la tarde se presenta soleada, gente de todas las generaciones llena las casas de té de Chengdú.
Estatuas de bronce dentro del Museo Sanxingdui. © luchunyu / Shutterstock
Tradición con mucho carácter
Como antigua capital del reino de Shu (2000-1100 a.C.), que legó al mundo algunos de los más extraordinarios vestigios de la Edad del Bronce, Chengdú también tiene un enorme patrimonio cultural. En el Museo Sanxingdui, situado en la cercana Guanghan, me fascinaron unos hallazgos arqueológicos que algunos especialistas consideran incluso más importantes que los Guerreros de Terracota de Xi'an: enormes máscaras de aspecto casi extraterrestre y altos árboles de bronce decorados con hojas nervadas y extrañas aves. Y quien prefiera otro tipo de máscaras, puede acercarse al Teatro Jinjiang, especializado en la ópera de Sichuan y en su disciplina más famosa, el bian lian o “cambio de rostro”, el asombroso arte de cambiar de máscara en un instante mediante técnicas que durante mucho tiempo fueron un secreto celosamente protegido. Igual de protegido ha estado el panda gigante, originario de Sichuan; hoy el visitante puede conocer a estos comedores de bambú, una especie vulnerable, en el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante, situado al norte del centro urbano.
Tianfu Art Park Museo de Arte de Chengdú. © VTT Studio / Shutterstock
Una ciudad que mira al futuro
De manera no oficial, Chengdú está considerada la “capital queer” de China y cuenta con una escena LGBTIQ+ relativamente visible. Nunca me canso de pasear por Yulin, un barrio con plátanos de sombra conocido por su comunidad de jóvenes artistas y su ambiente inclusivo. Mintone Records, con su combinación de bar y cafetería, es uno de los mejores lugares para sumergirse en esa escena. Chengdú también es la capital del hip hop chino: el enérgico dialecto de Sichuan se adapta a la perfección al rap, como se puede comprobar si uno se acerca al PH Club o al 工Gong. Además, cada mes de abril, artistas independientes de todo el país participan en el Festival de Música Chun You.
Tampoco faltan las actividades al aire libre. En esta ciudad, muy cómoda para recorrer en bicicleta, se encuentra la Vía Verde de Tianfu, el carril-bici más largo de China, con 100 km de recorrido entre parques, espacios culturales, riberas y las estribaciones de las montañas. Es una ruta muy popular tanto entre ciclistas profesionales vestidos de licra como entre estudiantes y aficionados.
Ciudad amante del picante y del buen vivir, Chengdú es un lugar donde se puede disfrutar intensamente sin necesidad de gastar una fortuna.
No te vayas sin...
Acercarse al pueblo histórico de Pengzhen para tomar el té en el Pabellón Guanyin, considerado la casa de té más antigua que se conserva en China, o en la Yongfeng Tea Society, instalada en una antigua fundición de la época de la Revolución Cultural.
Probar un plato de sabor 'mala' en el restaurante Yongle; ma hace referencia al característico hormigueo que producen los granos de pimienta de Sichuan y la al picante de los chiles (ojo, es adictivo).
Pasear por Yulin para descubrir su fascinante mezcla de tradición y modernidad, haciendo una parada en el mercado integral de Yulin y en sus bares y cafeterías LGBTI-friendly.