La provincia más grande de Canadá combina el encanto de Europa con el dinamismo de Norteamérica y una naturaleza espectacular. Constituye toda una experiencia sumergirse en la historia y la cultura francocanadienses paseando por las calles empedradas de Montreal y de la ciudad de Quebec, o aventurándose más allá para avistar ballenas, ascender montañas y degustar vinos naturales. No se puede conocer Canadá de verdad sin visitar Quebec.
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✩ El mejor momento para descubrir el este de Canadá.
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Ciudades con mucho que celebrar
Quebec es un destino imprescindible en cualquier época del año, pero el 2027 resulta especialmente atractivo gracias a la celebración de importantes aniversarios, así como a la puesta en marcha de una serie de nuevas experiencias.
En Montreal se conmemora el 60º aniversario de la Expo 67, la exposición universal que transformó la ciudad en un referente multicultural de innovación. Hay que recorrer a pie, en bicicleta o con esquíes de fondo el Parc Jean-Drapeau, un conjunto de islas transformadas para la Expo 67 y fácilmente accesibles gracias a una excelente red de metro. Mi padre visitó la exposición todos y cada uno de los días que estuvo abierta y le encantaba enseñarme las diapositivas que hizo del recinto, entre ellas las del Pabellón de EE UU, una cúpula geodésica aún en pie que hoy alberga las exposiciones medioambientales de la Biosphère. En la actualidad, me encanta contemplar el antiguo recinto de la Expo 67 desde las orillas del río San Lorenzo mientras disfruto de los fuegos artificiales de L'International des Feux, que se celebra todos los jueves y domingos a las 22.00, del 26 de junio al 31 de julio.
Vista otoñal de la ciudad de Montreal. © Firefighter Montreal / Shutterstock
La ciudad de Quebec es un sueño para los amantes de la historia, con sinuosas calles empedradas, fortalezas de piedra y los edificios más antiguos que se conservan en Canadá, algunos de ellos construidos a principios del s. xvii. Pero también es un destino perfecto para los enamorados: un viaje romántico a esa ciudad pocos meses después de empezar a salir fue uno de los factores que llevó a mis padres a decidir casarse. Además, no hay que perderse alguno de los nuevos espectáculos inmersivos de luz que se celebran en la iglesia de Saint-Roch o en la basílica de Sainte-Anne-de-Beaupré.
Ballenas, faros y horizontes infinitos
Para descubrir otra cara de Quebec lejos de las multitudes, hay que aventurarse más allá de las grandes ciudades y contemplar los inmensos y agrestes paisajes de la provincia desde el agua: los primeros cruceros de invierno de Montreal se estrenan a principios del 2027. También vale la pena subir al centenario Train de Charlevoix, que recorre la orilla norte del río San Lorenzo, para visitar el nuevo Espace Hubert-Reeves, un centro científico situado en el interior del cráter formado por el impacto de un meteorito hace 450 millones de años.
Más al norte, el Parc Marin du Saguenay–Saint-Laurent, que ya es el área marina protegida más extensa de Quebec, se ampliará hasta alcanzar 4500 km². Es una excelente noticia para los cientos de belugas, ballenas jorobadas, rorcuales aliblancos y rorcuales comunes que cada año acuden a alimentarse a la desembocadura del fiordo de Saguenay. Se los puede observar desde los miradores de Parques de Canadá en la Côte-Nord (costa norte) o embarcándose en un crucero de avistamiento de ballenas desde Tadoussac; la mejor época para verlos es de junio a septiembre.
Avistamiento de ballenas den Tadoussac, Quebec. © Pernelle Voyage / Shutterstock
También es posible avistar ballenas a lo largo de la Côte-Sud (costa sur) del río San Lorenzo. Habrá que hacer paradas en esta ruta panorámica para fotografiar faros del s. xix, conocer la historia de los naufragios que marcaron la región, alojarse en pintorescos pueblos pesqueros y probar una poutine (elaborada con patatas fritas cubiertas con salsa de carne y queso fresco en grano) cubierta de langosta. Y, por cierto, el Parc National de la Gaspésie, uno de los pocos lugares del sur de Canadá donde todavía es posible ver alces y caribúes en libertad, celebra su 90º aniversario en el 2027, una buena excusa para visitarlo.
No te vayas sin...
Disfrutar de la 'joie de vivre' de Montreal en sus numerosos festivales de verano, desde el arte urbano de Mural y el festival de comedia Just for Laughs hasta el Festival International de Jazz de Montréal.
Saborear la gastronomía tradicional y de autor bajo las cálidas guirnaldas de la ciudad de Quebec, cuyas calles adquieren un ambiente mágico durante el carnaval de invierno, celebrado entre enero y febrero.
Recorrer en coche o en bicicleta los Cantons-de-l'Est, la región vinícola de Quebec, pasando junto a casas de estilo Nueva Inglaterra, para degustar vinos naturales, sidra de hielo y quesos locales.