Los días soleados da gusto unirse a la gente que abarrota Aker Brygge y Tjuvholmen (“isla del Ladrón”), para pasear, comer y admirar su arquitectura. Aquí se encuentran dos de los mejores museos de Oslo. Más al oeste, el ferri es la mejor manera de llegar al barrio residencial de Bygdøy, que, con su aire rural, acoge los museos más fascinantes y típicamente noruegos de la ciudad.
Se llega en barco a la península de Bygdøy para empezar el día en la Vikingskipshuset maravillándose ante la belleza de barcos vikingos con más de 900 años de antigüedad. Después se recorre el Norsk Folkemuseum, donde explorar siglos de vida cotidiana noruega y contemplar la evolución de la arquitectura vernácula en un bonito parque.
Esta península semirrural es magnífica para caminar sin rumbo entre los puntos de interés o desplazarse en ferri entre ellos. Tras la visita al Museo Marítimo Noruego se pone rumbo a Vingen para almorzar.
De vuelta en Akker Brygge, se sube hasta el Astrup Fearnley Museet, cuya colección de arte contemporáneo internacional incluye obras de Jeff Koons, Cindy Sherman, Tom Sachs y Damien Hirst. Más tarde, caminando por el Parque de Esculturas de Tjuvholmen, se descubren increíbles esculturas modernas antes de efectuar una rápida visita al Nobels Fredssenter y cenar pescado y marisco en Pipervika.