Recorrer la histórica Ruta Napoleón, Francia

Escrito por
Chrissie McClatchie, Lonely Planet

17 Septiembre 2026
3 min de lectura
© Violette Franchi for Lonely Planet
Castellane, Francia.

La Ruta Napoleón es un recorrido mítico que atraviesa pueblos costeros, mesetas impregnadas del aroma de la lavanda y paisajes alpinos de aire cinematográfico, siguiendo el legendario itinerario que el emperador exiliado recorrió en 1815 desde la Costa Azul y la Provenza hasta los Alpes franceses. Se trata de una ruta para disfrutar sin prisas, pues en ella confluyen la historia, paisajes espectaculares y destinos poco conocidos.

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✩ Una carretera para disfrutar sin prisas.

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"Tiene que estar por aquí", grito a mi marido y a mis dos hijos mientras avanzo con determinación entre una maraña de arbustos de garriga al pie de una montaña. Llevo un mapa en el móvil, pero la cobertura en esta inmensa meseta con vistas al Mediterráneo es muy irregular. Después de un par de desvíos equivocados, encontramos unas ruinas que, con un poco de imaginación, bien podrían haber sido la Bastide du Broundet, aunque hoy, lo que un día fue una residencia señorial no es más que un montón de piedras cubiertas por la vegetación.

Estamos en Séranon, un pueblo disperso de apenas 500 habitantes situado en el poco conocido interior montañoso del departamento francés de Alpes Marítimos, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul. Aquí, los azules y dorados de la costa dejan paso a una paleta de verdes y ocres. 

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Vista del puerto de Golfe-Juan, punto de partida de la Ruta Napoleón. © Yann Guichaoua-Photos/Getty Images

Tras las huellas de Napoleón

El lugar que busco marca, probablemente, el episodio más importante de la historia de Séranon: la noche en que Napoleón Bonaparte se alojó como invitado de un aristócrata local. Era el 2 de marzo de 1815, la segunda noche de la histórica marcha de Napoleón hacia París tras escapar de su exilio en la isla italiana de Elba. El día anterior había desembarcado en Golfe-Juan, un pequeño pueblo pesquero situado entre Cannes y Antibes, y en los días siguientes avanzó desde la Costa Azul hasta Grenoble, a las puertas de los Alpes franceses. Desde allí prosiguió su marcha y recuperó el poder en París el 20 de marzo. Con el control de Francia de nuevo en sus manos, comenzó el turbulento periodo conocido como los Cien Días, que terminó definitivamente con su derrota en Waterloo el 18 de junio.

El recorrido que trazó entre Golfe-Juan y Grenoble se conoce hoy como la Ruta Napoleón. Desde el mar hasta la montaña, atraviesa tres paisajes muy distintos: el glamur resplandeciente de la Costa Azul, las áridas llanuras perfumadas por la lavanda de la Provenza y los espectaculares perfiles montañosos de las estribaciones de los Alpes.

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Sisteron, un encantador pueblo medieval en el departamento de Alpes de Alta Provenza, en Francia. © Barat Roland/Shutterstock

He recorrido la Ruta Napoleón en numerosas ocasiones durante los 18 años que llevo viviendo en Francia, incluso en motocicleta, el medio de transporte clásico para esta aventura. En mis últimos viajes me he dedicado a buscar las huellas que dejó el emperador a lo largo del camino: el lugar donde durmió en Séranon, el banco donde, según cuentan, se sentó en Saint-Vallier-de-Thiey –el primer pueblo al que se llega cuando las perfumadas terrazas de Grasse ya han quedado atrás–, o el puente que cruzó triunfalmente en Sisteron, más o menos a mitad del recorrido, sabiendo que desde allí tenía asegurado el camino hasta Grenoble y, finalmente, hacia París.

Aunque los 322 km de la Ruta Napoleón pueden recorrerse en coche en un solo día, merece la pena bajar el ritmo y detenerse en lugares como Digne-les-Bains para descubrir a una figura fascinante y poco conocida de la historia de Francia: Alexandra David-Néel, la primera mujer europea que llegó a Lhasa, en el Tíbet. Desde la pintoresca Castellane quizá también apetezca hacer un desvío hacia las gargantas del Verdon, que nada tienen que envidiar al Gran Cañón del Colorado. En conjunto, esta es una de las rutas por carretera más espectaculares del país, así que es hora de abrocharse el cinturón y disfrutar de cada kilómetro recorrido.

No te vayas sin...

Hacer una parada en Grasse, la capital mundial del perfume. Se pueden descubrir los secretos del proceso de destilación en la Parfumerie Fragonard o crear una fragancia personalizada en Molinard Parfums. 

Visitar la casa de Alexandra David-Néel en Digne-les-Bains, hoy convertida en un museo que desvela sus extraordinarias aventuras y reúne fascinantes recuerdos de sus viajes pioneros. 

Subir al estrecho camino de ronda de la Ciudadela de Sisteron para contemplar el recorrido que Napoleón hizo a caballo a través del valle del Durance.

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