Alojamiento en comunidad: Kazajistán

Texto por
Travis Levius, autor de Lonely Planet
Turismo sostenible: Almaty, la mayor ciudad de Kazajistán
Aureliy_Shutterstock

Alojamiento en casas particulares, un beneficio para la comunidad

Con el apoyo de la Asociación de Turismo de Kazajistán, los aldeanos del país se forman para ofrecer estancias turísticas en casas particulares adquiriendo así nuevas oportunidades económicas que benefician a la comunidad.

Turismo sostenible: comunidad. Estepa de Kazajistán

Las actividades incluyen paseos a caballo en la vasta estepa dorada © Aureliy / Shutterstock

 

Kazajistán vive su momento. El interés renovado por el legado de la Ruta de la Seda en Asia central ha ayudado al país a salir de un relativo anonimato turístico y convertirse en un destino atractivo.

La Asociación de Turismo de Kazajistán está encantada de recibir más turismo extranjero, pero tiene en la adaptabilidad y el empoderamiento comunitario sus dos conceptos clave, tras ver cómo otros destinos han sufrido por culpa de infraestructuras saturadas. 

 

Turismo sostenible: comunidad. El espectacular Gran Lago de Almaty en las montañas Tian Shan, cerca de Almaty, Kazajistán

El espectacular Gran Lago de Almaty en las montañas Tian Shan, cerca de Almaty © Aureliy / Shutterstock

 

Con esto en mente, la asociación ha creado una iniciativa que relaciona a operadores turísticos locales y familias aldeanas para que estas ofrezcan alojamiento en sus casas. Así los viajeros disfrutan de experiencias kazajas auténticas y, a la vez, estimulan la economía rural. La Asociación forma a los anfitriones en temas básicos de hospitalidad, ayudando a que sus modestos hogares familiares y yurtas tradicionales sean más confortables y estén a la altura de las circunstancias.

 

Turismo sostenible: comunidad. Una yurta (ger) y el río en los montes que rodean Almaty, Kazajistán

Una yurta (ger) y el río en los montes que rodean Almaty ©  Megan Eaves / Lonely Planet

 

Las actividades, a cargo de los anfitriones, brindan al viajero una visión genuina de la cultura kazaja, con paseos a caballos por la extensa estepa dorada, rutas por la naturaleza, visitas a aldeas y clases de cocina. Y cuando uno aprende a cocinar beshbarmak (carne de caballo o cordero con fideos y cebolla) o disfruta de un concierto de dombra (un laúd kazajo) sabe, además, que su dinero va directo a la comunidad. 

Alojarse en aldeas rurales hace que, a menudo, las grandes maravillas de Kazajistán siempre estén cerca. Por ejemplo, la aldea de Saty, en el sureste, está muy cerca de los lagos Kolsai, un trío de embalses naturales de montaña donde remar en canoa y practicar excursionismo.

 

Turismo sostenible: comunidad. Caza con águilas en Kazajistán

Caza con águilas en Kazajistán © Alexandr Vlassyuk / Shutterstock

 

Esta nueva fórmula no solo mejora las condiciones de vida de la gente de las regiones montañosas más remotas, también impide que se urbanicen zonas de gran valor medioambiental, ya que el alojamiento queda garantizado por los residentes locales, y se rebaja el impacto sobre las comunidades. Parece que Kazajistán está listo para ser el foco de atención.

 

De primera mano

"Sentirse bienvenido en un país del cual no conoces el idioma, las tradiciones ni la cultura es esencial para que deje huella en ti. Esta es una de las razones por las que quise alojarme en una casa en una aldea del norte de Kazajistán. Fue una forma más íntima de conocer el país y sus costumbres, lo cual requiere una mente abierta y ganas de compartir con los demás. Fue la mejor decisión”.

Gaël A. Bokongo, viajero que se alojó en una casa particular en Kazajistán.

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