El Friul más salvaje

El Friul más salvaje

Una semana en los Dolomitas Friulanos y del Oltrepiave constituye una inmersión total en la naturaleza. Aquí se encuentran todos los elementos clásicos de los Dolomitas, pero no parece que el ser humano consiga domarlos con facilidad como en otros lugares.

Para llegar a los Dolomitas del Friul, uno de los macizos más amplios de la región, se parte de la llanura. Pordenone, tranquila y elegante città d’arte, contempla como un telón de fondo la muralla de montañas que surge de pronto siguiendo la SR251 en dirección a Barcis, donde cabría pasar una o incluso dos noches para visitar allí la Forra del Cellina y dar plácidos paseos por las orillas del lago del mismo nombre. Se sigue por la SR251 hasta Cimolais, donde conviene alojarse, porque es el punto ideal desde el que ir a ver las huellas de los dinosaurios en Claut, la gruta de las Landre Scur y, sobre todo, para subir por el Val Cimoliana hasta el Rifugio Pordenone, desde donde se puede emprender la excursión al Campanile di Val Montanaia. Si se quieren hacer todas estas actividades habrá que pasar dos noches en Cimolais o en los alrededores. En cualquier caso, después se puede continuar por el Passo Sant’Osvaldo y entrar en el valle del Vajont. Allí siguen los pueblos de Erto y Casso, testigos del desprendimiento que en 1963 provocó uno de los peores desastres de la historia italiana, el cual arrasó los pueblos a las orillas del Piave, que discurre por la vertiente occidental del grupo dolomítico, en la región del Véneto. Hará falta un vehículo para llegar a Cadore, más al norte, y en Domegge, para subir hasta el Passo della Mauria y entrar de nuevo en el Friul-Venecia Julia y en el valle del Tagliamento. En invierno se puede hacer una parada en Forni di Sopra para esquiar, y en verano para subir de cota y quizá recorrer todo o parte del Anello delle Dolomiti Friulane. ruta circular que atraviesa un paisaje natural imponente. Siguiendo el valle del Tagliamento en el sentido en que discurre el río, de oeste a este, se llegará a Ampezzo, donde hay que girar hacia el sur para entrar en la Val Tramontina, territorio de agudas crestas, ríos cristalinos y estupendos embutidos (es el lugar de origen de la pitina). Este valle remoto es ideal para visitar los alrededores y la Val Colvera y sus pueblos, Frisanco, Poffabro y Andreis, a cuál más bonito y más tranquilo. Ya solo queda volver a la llanura.

 

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