Empezar por una pequeña penitencia en las catedrales medievales de Dublín, St Patrick’s y Christ Church, y entregarse luego a los placeres en la Teeling Distillery para seguir con la atracción turística más popular de Dublín, la Guinness Storehouse.
Ir a Kilmainham, más al oeste, y ver la magnífica colección del Irish Museum of Modern Art (también hay que ver los jardines) antes de salir por la puerta de atrás y entrar en la cárcel de Kilmainham, el circuito de esta prisión ofrece una visión absolutamente iluminadora e interesante de la lucha de Irlanda por su independencia. Si hace buen tiempo, se recomienda pasear por los War Memorial Gardens.
Walsh’s en Stoneybatter, es un excelente bar tradicional, lleno de interesantes lugareños y hipsters forasteros en busca del auténtico Dublín. Otra opción es ver una obra de teatro en el Gate o en el teatro nacional, el Abbey. El Luas lleva desde Stoneybatter (hay que subirse en la parada Museum) hasta Abbey St.